miércoles, 28 de mayo de 2014

La precuela victoriana


Antes de 1837 hubo tres eventos que marcaron el inicio de la época victoriana:

  1. la victoria del duque de Wellington sobre Napoleón en Waterloo en 1815;
  2. la Revolución Industrial, que transformó Inglaterra de una nación agrícola en otra basada en la industria y que fue una de las principales causas de la conversión del país en una potencia colonial y marítima;
  3. la Reform Bill de 1832, que dobló el número de hombres que podía votar.
Inglaterra y Francia estuvieron en guerra durante la mayor parte de los años 1793 - 1815, pero ninguna batalla se dio en la isla sino en el continente europeo, así que la guerra no preocupó mucho a los ingleses. Durante el período conocido como la Regencia (the Regency), de 1811 a 1820, el entonces Principe de Gales (más tarde Jorge IV) actuó como soberano, ya que su padre, Jorge III, se volvió loco. En la imaginación popular fue un período de alegría aristocrática, libertad y extravagancia, donde los hombres vestidos con calzones ajustados y las damas, vestidas con peculiares vestidos blancos, iban a bailes y otros eventos sociales. Sin embargo, para la mayoría de la gente los tiempos no fueron fáciles porque:
  1. el gobierno subió los impuestos para sufragar los gastos de la guerra;
  2. no se podían importar alimentos de aquellas zonas de Europa conquistadas por Napoleón;
  3. y las tierras comunales donde los aldeanos alimentaban sus ganados y obtenían maderas fueron privatizadas y cercadas, lo que hizo más difícl que la gente del campo obtuviera una dieta adecuada. A pesar de esto, esta reforma produjo que muchos campesinos abandonaran el campo para irse a vivir a las ciudades, con lo que proporcionaron la necesaria mano de obra de la creciente industria.
 En 1814 Napoleón fue derrotado y exiliado a la isla de Elba. En 1815 Napoleón se escapó y regresó a Francia el 1 de marzo, donde recuperó en muy breve tiempo la lealtad del ejército francés. El 20 de marzo entró en París donde recuperó el poder. Estos hechos alarmaron a toda Europa y, también a Inglaterra, que temió una posible invasión. Incluso el regimiento de la Guardia, casi siempre acuartelado en Londres para defender la corona y las demás instituciones centrales del poder, fui movilizado y transportado al continente.

El 18 de junio de 1815 se produjo la batalla de Waterloo, una ciudad belga. La victoria de los aliados británicos, holandeses y austríacos quedó como un hito militar: tácticas militares, disciplina, coraje, heroísmo y honor. La victoria creó un clima de patriotismo, orgullo y seguridad nacional. Durante el resto del siglo se celebró el Día de Waterloo.

Desde 1814, la Armada británica bloqueó los puertos franceses, causando un importante daño económico a la economía francesa. Este bloqueo, junto a la batalla de Trafalgar, demuestra la importancia de la Armada británica, que se apodera de casi todos los mares y océanos con facilidad. Además, el poderío británico sobre el mar potencia la industrialización del país, al proteger a los navíos mercantes que traen materias primas para la industria y llevan los productos industriales allende los mares para su comercialización, pero al mismo tiempo, esta última facilita la primera, ya que los producción industrial proporciona suficientes ingresos al Estado como para sufragar los gastos de la Armada.

La Revolución Industrial empezó alrededor de 1780, al principio en la industria algodonera. Se inventaron máquinas para hilar y tejer, tareas que tradicionalmente se habían hecho desde siempre a mano. Las primeras máquinas eran movidas por la caída del agua, pero después se inventó la máquina de vapor, lo que se consiguió independizar a la industria textil de los saltos de agua, con lo que era posible instalarlas en cualquier lugar del país. Cuando se empezó a desarrollar las red de transporte terrestre por ferrocarril en la segunda mitad del siglo, la barataura del transporte consiguió que el carbón, suministro imprescindible en cualquier fábrica, tuviera casi el mismo precio en cualquier punto del país cercano a la red.. Como ya no hacía falta mucha fuerza muscular, las mujeres y los niños se convirtieron en la principal mano de obra, más barata y dócil que la masculina. La vasta cantidad de telas que producían las máquinas modernas combinada con la gran productividad del trabajo industrial frente al artesano y el menor coste de la mano de obra hizo que los textiles británicos fueran, con mucho, más baratos que los fabricados en otros países. Cuando, además, los británicos pasaron a controlar los mares a partir de 1815, la riqueza fluyó a Inglaterra. Los beneficios, a cambio, estimularon el desarrollo de nuevas tecnologías, del comercio y del dominio industrial hasta casi el fin del siglo XIX. Los grandes beneficios obtenidos en esta primera fase de la industrialización (dominada por la industria textil, una industria ligera con escasa necesidad de capitales) crearon los enormes capitales que, a la postre, fueron necesarios para la segunda fase de la industrialización inglesa, la de la industria pesada. esta segunda fase estaba focalizada en dos industrioas muy conectadas:
  1. El ferrocarril y,
  2. la industria siderúrgica necesaria para la contrucción de las líneas férreas y el material rodante.
Pero aún así, el capital financiero que una sola persona podía disponer no era suficiente (ni el de la persona más rica) para financiar las enormes inversiones que la construcción de una sóla línea férrea requería. Además, estas inversiones en el ferrocarril eran muy rentables, pero sólo a largo plazo, en períodios de hasta medio siglo. Por este motivo, se desarrolla una institución, la sociedad anónima, que permite la reunión de los capitales de hasta miles de personas para formar un único capital conjunto. Todos estos factores llevó a que el dominio británico sobre el globo durara hasta casi el fin de lessiglo y, en algunos aspectos, hasta la Primer Guerra Mundial.

Con la aparición de las grandes empresas nace una nueva clase social, la de los empleados de cuello blanco, los contables, los empleados administrativos y las secretarias que amplia la base social de la nueva clase media. Con el aumento del tamaño de la economía también va creciendo el Estado, que asume nuevas funciones y aumenta la clase social de los funcionarios, los empleados de cuello blanco del estado.

Estas nueva clase, la clase media (en realidad siempre existió, lo que pasa es que antes era insignificante), nacen nuevas exigencias, como viviendas mejores. Los trabajadores de las minas de carbón y de la industria siderúrgica vivían en barrios junto a su lugar de trabajo. Se crean nuevas barriadas de ennegrecidas casas adosadas. Pero la clase media no necesitaba vivir cerca de las industrias, sino que se desplazan a vivir a las ciudades. Se construyen cientos de miles de casas por año para esta clase social. La industria de la construcción durante el reinado de la Reina Victoria emplea a millones de trabajadores.

Otra nueva necesidad de la clase social media era la cultura. Por necesidad, la clase media tenía que saber leer y escribir para su trabajo. Pero una vez que la gente sabe leer, aprovecha y lee en su tiempo libre. Durante el último cuarto de siglo del siglo XIX la industria editorial (y, con ella, la industria gráfica) alcanza un tamaño impensable. Se editan libros, diarios y revistas hasta niveles insospechados unos años antes. Las revistas,a demás, publicaban novelas por entregas que, si tenían éxito, se publicana después en forma de libro.

La industrialización británica también descansaba, como hemos dicho en parte, sobre las colonias en un triple aspecto:
  1. Las colonias, como ya hemos dicho, proporcionaban materias primas como el algodón (y también el dichoso té británico);
  2. las colonias consumían los productos industriales ingleses terminados, como las telas de algodón (en aquella época, la gente se hacía la ropa o la encargaba a modistas y sastres);
  3. las colonias tenían prohibido producir bienes industriales. De ahí viene la imagen de Mahatma Ghandi hilando algodón en la rueca sentado en el suelo, como un desafío al poder británico en la India).

En el campo político, los historiadores a menudo datan el principio de la era victoriana en la Ley de reforma de 1832 (Reform Bill) en vez de en la subida al trono de la reina en 1837. La nobleza y los terratenientes dominaban el parlamento. Se exigía ser varón, tener una edad determinada y tener un mínimo de bienes inmuebles para votar. Pero los condados rurales, especialmente los cercanos a las grandes propiedades, votaban especialmente a favor de los intereses de la nobleza terrateniente mientras que en aquellas ciudades que crecieron mucho a causa de la Revolución Industrial estaban poco representadas. Los miembros electos de los condados rurales votaban lo que el terrateniente dictaba.

Con la nueva ley, los condados más pequeños fueron eliminados (56 de un total de 203) y los siguientes 30 más pequeños siguientes perdieron uno de los dos Miembros del Parlamento al que tenían derecho a elegir. Pero también se crearon 130 nuevos asientos en Inglaterra y Gales. Con ello se dio más poder a las ciudades que con la Revolución Industrial crecieron más y se le quitó a las pequeñas poblaciones rurales. No es una reforma democrática, pero va en la buena dirección. Sin embargo, las mujeres no votaban ni antes ni después de la reforma y, en cuanto a los varones, se amplió mucho la base social de los que tenían derecho al voto. La población con derecho al voto pasó de unos 500.000 a 813.000, es decir, uno de cada 5 varones tenía derecho a voto después de implantada la reforma.

En las primeras décadas del siglo XIX también tuvo alguna importancia (los historiadores todavían discuten cuanta) el Resurgimeinto Evangélico. El pueblo llano se volvió de espaldas a los excesos de despilfarro de la Regencia y desarrolló una nueva preocupación por los problemas sociales. Se fundaron asociaciones de caridad cuya preocupación especial eran los niños. Esta preocupación llevo a cambiar algunas leyes viejas y aprobar unas nuevas. En 1833, por primera vez, inpectores estatales investigaban las fábricas en busca de condiciones laborales infrahumanas. Las fábricas textiles ya no podían emplear a niños menores de 9 años. El Parlamento abolió la esclavitud en todo el imperio británico desde el 1 de agosto de 1834. La ley de pobres de 1834 cambió drásticamente las condiciones bajo las cuales se daba ayuda a la gente que no podía mantenerse por si misma.